El tramo del arroyo Corralitos que discurre bajo la avenida East Lake cuenta con un pequeño dique a un lado y carece de protección contra inundaciones por el otro. (Jesse Kathan — Santa Cruz Local)

WATSONVILLE >> En la víspera de Año Nuevo de 2022, Sonia Corrales y su familia vieron cómo subía el nivel de las aguas en su barrio de Watsonville. El arroyo Corralitos, que bordea el barrio, se desbordó debido a las fuertes lluvias y rebasó los diques a ambos lados.  

A las 20:00 horas, el agua ya había entrado en su casa. Rodeados por un agua demasiado profunda para atravesarla en coche, ella, sus padres, sus tres hijos y sus tres hermanas tuvieron que ser evacuados con la ayuda del cuerpo de bomberos. «Toda la calle parecía una laguna», recuerda Corrales, de 35 años.

Tras las inundaciones, su familia recibió una ayuda económica de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias de EE. UU. para alquilar otra vivienda. Sin embargo, no fue suficiente para pagar una casa lo suficientemente grande como para alojar a los nueve miembros de la familia. En su lugar, se apiñaron en un espacio improvisado en su garaje mientras los padres de Corrales se dedicaban a reparar los daños de la casa. 

Tras tres meses de reparaciones, esperaban volver pronto a la casa principal. Fue entonces cuando se produjo la segunda inundación. «Todo lo que habían arreglado se echó a perder», dijo en español.

No se trataba de un caso aislado. Watsonville y Pájaro llevan décadas sufriendo inundaciones recurrentes provocadas por el río Pájaro y sus afluentes, los arroyos Corralitos y Salsipudes. A finales del año pasado se puso en marcha un proyecto a largo plazo destinado a proteger mejor a los residentes frente a las inundaciones, y está previsto que para principios de 2027 se hayan construido varios kilómetros de nuevos diques. 

Sin embargo, debido a la enorme envergadura del proyecto, es posible que muchas zonas de Watsonville y Pájaro afectadas por las inundaciones no estén protegidas hasta dentro de casi una década, incluso aunque el cambio climático provoque tormentas más intensas con lluvias más torrenciales. 

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Un historial de inundaciones

Durante miles de años, las tierras que rodean el río Pájaro fueron llanuras aluviales sujetas a inundaciones estacionales que nutrían el suelo y sustentaban la fauna local. Al igual que muchos ríos de California, ha quedado encorsetado por el desarrollo urbanístico y la agricultura.

Los diques construidos en la década de 1940 han resultado insuficientes para prevenir las inundaciones. 

Algunas zonas contaban con una protección contra inundaciones de ocho años —lo que significa que se prevé que los arroyos inunden la zona como máximo una vez cada ocho años— y otras zonas situadas a lo largo de los arroyos Corralitos y Salsipuedes carecían de ella.

Los planes para reforzar los diques a nivel local se retrasaron durante décadas, en gran parte porque las tierras agrícolas y las comunidades de bajos ingresos no se consideraban lo suficientemente importantes como para protegerlas.

El Proyecto de Gestión del Riesgo de Inundaciones del Río Pájaro, una iniciativa conjunta del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos y la Agencia Regional de Gestión de Inundaciones del Pájaro, se puso en marcha en 2021 y tiene como objetivo proteger mejor las viviendas y devolver al río parte de la llanura aluvial histórica. Una de las soluciones ha consistido en derribar los antiguos diques y construir otros nuevos más alejados del lecho del río; en algunas zonas, a una distancia superior a la longitud de un campo de fútbol. 

Además de la protección contra las inundaciones, las riberas ampliadas están diseñadas para proporcionar un nuevo hábitat a la flora y la fauna ribereñas, y permitir que el agua se filtre en el suelo para recargar los acuíferos subterráneos. Las cuencas de aguas subterráneas del condado, incluidas las de Mid-County y Pajaro Valley están gravemente sobreexplotadas y corren el riesgo de sufrir intrusión salina si no se reponen. 

En algunas zonas donde los arroyos Corralitos y Salsipuedes discurren más cerca de viviendas y comercios, se prevé la construcción de nuevos muros de contención.

Un mapa muestra las mejoras previstas en materia de protección contra inundaciones a lo largo de los arroyos Corralitos y Salsipuedes y del río Pájaro. (Agencia Regional de Gestión de Inundaciones de Pájaro)

Detalles del proyecto

El proyecto en el sur del condado de Santa Cruz consta de cinco fases, cada una de las cuales se ha diseñado, financiado y construido por separado. 

La primera fase abarca el arroyo Corralitos, entre Green Valley Road y East Lake Avenue, un tramo que carece de dique y que ha sufrido repetidas inundaciones a lo largo de los años. Los contratistas comenzaron a talar árboles a finales de 2025 y tienen previsto iniciar los movimientos de tierra en las próximas semanas, según ha declarado Mark Strudley, director ejecutivo de la agencia de gestión de inundaciones. Se prevé que ese tramo esté terminado a finales de este año o a principios de 2027.

En 2027 o 2028 está previsto que comiencen las obras en un tramo más extenso de los arroyos Corralitos y Salsipuedes, desde East Lake Avenue hasta la confluencia con el río Pájaro, cerca del centro de Watsonville. Los diques actuales, incluidos los situados cerca de la casa de Corrales, se han visto desbordados en repetidas ocasiones por la crecida del arroyo durante las tormentas. 

Benjamin Villanueva, que al igual que Corrales vive cerca del arroyo Corralitos, se vio obligado a abandonar su hogar en enero de 2023, cuando más de 60 centímetros de agua inundaron su casa. Él, su mujer y sus cuatro hijos pasaron un mes viviendo en un espacio muy reducido con su suegra. Su casa sufrió otra oleada de destrucción en marzo de ese mismo año.

Y en enero de 2024, el agua volvió a subir, aunque se detuvo justo antes de llegar a su casa. Sin un dique reforzado, «podría ocurrir en cualquier momento», afirmó. 

Benjamin Villanueva, Jessica De León y su hijo de cuatro años posan junto a su casa, que ha sido inundada en repetidas ocasiones por el arroyo Corralitos. (Jesse Kathan — Santa Cruz Local)

Un futuro incierto

Mientras Villanueva y su familia hacían frente a la destrucción repetida de su hogar, sus amigos de Pájaro también estaban pasando por dificultades, según contó. Una rotura catastrófica del dique del río Pájaro provocó que las aguas se extendieran kilómetros hacia el oeste, atravesando tierras de cultivo y llegando hasta Pájaro, y dejó sin hogar a unas 3.000 personas. Al igual que Villanueva, sus amigos perdieron muebles, ropa y otras pertenencias.

La vivienda de Villanueva debería quedar protegida por los nuevos diques y muros de contención que se construirán a lo largo de los arroyos Corralitos y Salsipuedes, cuya finalización está prevista para 2030. Sin embargo, el calendario para la construcción de los diques destinados a proteger Pájaro es más incierto. 

«Resulta un poco difícil hacer previsiones» más allá de los próximos cuatro años, afirmó Strudley. No obstante, calcula que las fases restantes podrían completarse entre 2032 y 2035. Esto significa que, durante los próximos años, los residentes de Pájaro seguirán estando expuestos a las inclemencias del tiempo. 

Se ha previsto construir un largo tramo de diques nuevos y reforzados para proteger Pájaro del cauce principal del río. Los diseños preliminares incluyen un nuevo dique situado a más de 90 metros del río a lo largo de varios kilómetros, antes de girar hacia el sur, en perpendicular al río, para crear una barrera entre Pájaro y posibles inundaciones procedentes de aguas arriba. Los trabajos de diseño continúan, pero no se sabe con certeza cuánto tiempo llevará el proceso. 

Las agencias federales y estatales se han comprometido a financiar íntegramente las cinco fases del proyecto, cuyo coste asciende a 600 millones de dólares, mientras que una tasa local que grava a los propietarios de terrenos sufragará el mantenimiento continuo. Sin embargo, la recepción de la financiación federal sigue encontrando obstáculos. Los fondos prometidos deben asignarse cada año, y la administración del presidente Donald Trump reasignó los fondos del año pasado a los estados republicanos, lo que supuso una reducción de casi 40 millones de dólares para el proyecto. La pérdida no afectó al calendario de construcción, según ha declarado Strudley.

¿Será suficiente?

Los nuevos diques y muros de contención están diseñados para proporcionar a las zonas urbanas de Watsonville y Pájaro una protección contra inundaciones con un período de retorno de 100 años. Esto significa que se prevé que se produzca una inundación como máximo una vez cada siglo, lo que equivale, en esencia, a una probabilidad del 1 % de que se produzca una inundación cada año. 

Pero los mismos cálculos económicos que impidieron la mejora de los diques durante décadas siguen dejando desprotegidas a muchas viviendas. Algunas zonas agrícolas contarán con una protección contra inundaciones de 25 años inferior, como el barrio donde viven Villanueva y Corrales con sus familias. 

El barrio, situado entre College Road y Kelley Lake, no se consideró lo suficientemente valioso desde el punto de vista económico como para justificar el gasto que supone una protección contra inundaciones con un período de retorno de 100 años. Los dirigentes del condado de Santa Cruz se han comprometido a ayudar a construir un dique más grande que ofrezca el mismo nivel de protección que otros barrios residenciales. El plan requeriría destinar una parte de los fondos federales que se asignan al condado para infraestructuras públicas y necesitaría la aprobación federal, según explicó Strudley. 

Sin embargo, hay quien sostiene que ni siquiera una protección contra inundaciones de un nivel de 100 años es suficiente, sobre todo teniendo en cuenta que el cambio climático está provocando ríos atmosféricos cada vez más frecuentes y potentes, que pueden traer consigo una rápida sucesión de lluvias torrenciales. Algunos expertos en política hídrica han abogado por una protección reforzada contra inundaciones de 200 años como nuevo estándar. 

Strudley afirmó que, sencillamente, no hay fondos para construir ese tipo de protección.

«Sé que se está trabajando mucho en la planificación y que se supone que la protección será mucho mejor, pero tengo la sensación de que nadie entiende realmente ni puede predecir cómo será la situación a medida que se acelere el cambio climático», afirmó Nancy Faulstitch, directora ejecutiva de la organización de justicia climática Regeneración Pajaro Valley. «Todo es una incógnita».

Por el momento, en Watsonville predominan los días soleados y las lluvias ligeras, y el arroyo Corralitos es un curso de agua estrecho y de corriente lenta. Sin embargo, para quienes viven cerca de las aguas, el temor a futuras tormentas sigue presente. 

Janet Linney, que vive cerca del arroyo Corralitos y también ha sufrido repetidas inundaciones, dijo: «Ya no me relaja el sonido de la lluvia».

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Periodista |  + publicaciones

Jesse Kathan es reportero de plantilla de Santa Cruz Local. Tiene un máster en Comunicación Científica por la Universidad de California en Santa Cruz.